Servidores e infraestructura
Aprovisionamiento y administración de servidores Linux: despliegue, endurecimiento básico, respaldos que sí se restauran, monitoreo y actualizaciones. También migraciones desde equipos que quedaron chicos.
Asesoro a empresas que tienen un requerimiento técnico y nadie interno que lo resuelva: qué servidor hace falta, cómo dimensionar la nube, cómo montar la telefonía, cómo hacer que dos sistemas que no se hablan trabajen juntos. Diagnostico, recomiendo con números y, cuando hace falta, lo construyo y lo dejo funcionando.
Aprovisionamiento y administración de servidores Linux: despliegue, endurecimiento básico, respaldos que sí se restauran, monitoreo y actualizaciones. También migraciones desde equipos que quedaron chicos.
Qué servicios necesitas de verdad y cuánto van a costar al mes. Dimensionamiento, redes y accesos, almacenamiento, despliegues repetibles y revisión de facturas infladas por recursos que nadie usa.
Central telefónica, troncales SIP con el proveedor, extensiones, menús de atención, colas y grabación. Y lo que casi nadie hace: dejar la llamada conectada al CRM, con historial por cliente.
Hacer que el ERP, el CRM, la facturación y las herramientas del equipo compartan la misma información sin que alguien la copie a mano. APIs, sincronizaciones, colas de trabajo y automatizaciones sobre el proceso real.
Cuando no hay producto en el mercado que calce con la operación, lo construyo: flujo comercial, producción, seguimiento y facturación en un solo lugar. Es de donde vengo y sigue siendo la mitad de mi trabajo.
Revisión de lo que ya tienes, riesgos a la vista y un plan por prioridades. Sirve también para evaluar propuestas de proveedores antes de firmar, en lenguaje que no exige ser del área.
Cotización, orden de trabajo, seguimiento en planta por etapa de transformación y entrega al cliente. Un solo hilo desde el pedido hasta el despacho, con el servidor y los respaldos a mi cargo.
Pipeline comercial, seguimiento de casos, registro de tiempos y control de lo facturable, listo para pasar al sistema de facturación.
Llamadas, WhatsApp y correo en una sola bandeja, conectados al CRM y a la gestión de casos u órdenes. Telefonía IP e integraciones de punta a punta.
Recorro el proceso real con quien lo ejecuta y reviso lo que ya está montado: qué corre dónde, quién toca qué y qué se está resolviendo con hojas de cálculo. La recomendación sale de ahí, no de un catálogo.
Dos o tres opciones, lo que cuesta cada una al mes, qué implica mantenerla y una recomendación argumentada. La decisión es tuya, pero nunca a ciegas.
Entregas cortas y funcionando, sin apagar lo que hoy sostiene el negocio. Toda migración tiene plan de vuelta atrás antes de empezar.
Accesos, credenciales y decisiones quedan a tu nombre y por escrito, para que otro equipo pueda continuar. Nada que dependa solo de mí.
Una pregunta concreta, una respuesta con fundamento. Revisión de lo que tienes e informe con recomendación y costos.
Alcance definido y entregado: la migración, la central telefónica, la integración o el sistema, funcionando y documentado.
Horas al mes para mantenimiento, monitoreo y las decisiones que van apareciendo. El área de tecnología que la empresa todavía no necesita tener adentro.
Llevo varios años como desarrollador full stack en distintas compañías, siempre del lado del software que la empresa usa todos los días para operar. Con el tiempo el trabajo dejó de terminar en el código: también me tocó el servidor donde corre, la nube donde vive, la telefonía por la que entra el cliente y los sistemas con los que tiene que hablar.
Hoy trabajo en ese cruce: entiendo la operación, la infraestructura y el software, y puedo responder por los tres. Mantengo dos sistemas en producción para clientes y desarrollo mi propio producto de omnicanalidad.
Descríbelo en tus palabras, sin tecnicismos. La primera conversación es para entender qué necesitas y decirte si vale la pena hacerlo, cómo se haría y qué costaría. Si no soy la persona indicada, también te lo digo.